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LA 2001 HIZO LA HAZAÑA

A pocos minutos de comenzar el partido, parecía que no podrían presentarse, finalmente pudieron jugar y se quedaron con un merecido triunfo en la tanda de lanzamientos penales.
Los 8 guerreros que se jugaron todo en la cancha para quedarse con los puntos.

Faltando pocos minutos para las 09.30 hrs, momento fijado para el partido entre los equipos de Monjitas Oriente, el local, y Academia La Serena, la visita, parecía que el duelo no se jugaría y que se definiría a favor del local por no presentación de los albirojos, que a esa hora contaban con sólo seis jugadores (N. de R.: El reglamento faculta para jugar con un mínimo de 7)

 

Pero finalmente no fue así. La Academia logró completar tan solo 8 jugadores y con ellos se presentó a dar la pelea frente a la escuadra azul. Fue un partido de ida y vuelta, donde los albirojos mostraron garra y aplicación defendiendo su portería y generándose más de alguna ocasión de gol.

 

Con tres menos en cancha desde el minuto 1, todo hacía pensar que Monjitas la tendría fácil para encajar una goleada prominente a los de la Academia, pero los ocho guerreros se juramentaron dar la batalla y así fue. Dirigidos técnicamente por Gabriel Araya, la 2001 logró mantener su vaya en cero, logrando un meritorio empate sin goles al final del tiempo reglamentario.

 

Así las cosas, se fueron a la tanda de penales, buscando el punto extra de la fecha. La serie la inició Diego Oses para la Academia, quien convirtió desde los doce pasos. Era el turno de Monjitas Oriente de empatar la serie, pero el portero de la Academia, Gianfranco Arenas dijo no, conteniendo el penal y dejando a los albirojos al frente en el marcador.

 

Los nervios pudieron más en el segundo turno y Martín Redolfí desperdiciaba la oportunidad de aumentar la ventaja para la Academia; en su segundo penal, Monjitas pondría la igualdad 1 a 1. La confianza no se perdió y Benjamín enfrentaba al portero de Monjitas poniendo el 2 a 1. Nuevamente Arenas se haría grande, cuando el pateador de Monjitas desperdiciaba su tiro.

 

Todo estaba en los pies de  Joaquín Carlos. Si convertía cerraba la serie poniendo un 3 a 1 irremontable. El joven jugador albirojo, acomodó el balón, tomó aire, y tras su carrera, mandó el balón a lo profundo de las mallas de Monjitas, dándole el segundo punto a los de la Academia, en un partido con tintes heroicos.


Cuando se pensaba que se perdía por secretaría, cuando creían que era un partido perdido por jugar todo el encuentro con 3 jugadores menos, cuando imaginaban que los de la Academia no aguantarían la presión y fallarían en la tanda de penales, aparecieron los grandes, los 8 guerreros que con amor a la camiseta pudieron sobreponerse a la adversidad y traer a casa 2 puntos mucho más que merecidos.